Autocasion.com patrocina este año al único equipo femenino español del Mongol Rally: Paula, Mª Justina, y Priscilla (el Suzuki SJ413 long del 93 que las llevará a Mongolia), también conocidas como las “Nomad Princesses”. A continuación, un poco de contenido inédito sobre estas chicas, una entrevista que nos concedieron poco antes de poner rumbo a Ulan Bator, espero que os guste:
AO. Sois el único equipo completamente femenino y español del Mongol Rally, ¿Qué se siente?
PN. Se siente mucha emoción, seguramente como todos los demás participantes, y también responsabilidad y mucha ilusión, porque esperamos, además de poder completar un reto personal, llevar a cabo una labor social.
El hecho de ser dos chicas es más bien algo anecdótico, pero sabemos que llamamos más la atención y nos divierte. Nos gustaría aprovecharlo para ayudar a que se conozca el rally y la labor de las ONGs a las que se apoya.
También sabemos que, por ser chicas, habrá quien se pregunte “pero qué hacen estas dos “colgadas” en mitad de la estepa?” Pero, en fin, seguro que nosotras también nos lo terminaremos preguntando en algún momento.
Profesionalmente, las dos estamos muy acostumbradas a movernos en ambientes considerados tradicionalmente como masculinos, así que no nos resulta tan extraño ser el único equipo de chicas. Lo que de verdad nos importa es poder llegar a Ulan Bator y entregar nuestro coche al orfanato al que va destinado.
AO. ¿Por qué decidisteis embarcaros en esta aventura?¿En qué momento surge esta idea?
PA. Oí hablar por primera vez del Rally el año pasado y me pareció una idea impresionante. Combina justo las dos cosas que más me pueden motivar: solidaridad y aventura, y además en Asia, es como si estuviera hecho a medida.
Entonces me quedé con muchas ganas de participar y, este año, cuando se lo propuse a Justina, le encantó la idea y se apuntó al instante. Y aquí estamos las dos Princesas, embarcadísimas en nuestra aventura y disfrutando tanto de los preparativos como esperamos disfrutar del rally.
JD. Todavía no me termino de creer que me haya metido en este lío! Cuando Princesa Paula me lo comentó le dije que si, sin duda. Al investigar un poco más me atrajo mucho la idea pero confié en que de alguna manera no saldría. A los pocos días estaba entusiasmada, afrontando esta aventura como un reto personal y analizando la ruta!
AO. Habladnos un poco más de vosotras…¿Qué representa vuestro equipo “Nomad Princesess” en esta competición?¿Cuántas personas formáis este equipo?
PN. Jeje, pues tiene al menos un par de interpretaciones. Por un lado las Princesas Nómadas representan justo eso… el equilibrio entre esa especie de princesa que a veces nos gusta ser y la parte más nómada o hippie que llevamos dentro. Nos sentimos muy identificadas con el nombre.
Pero, además, nos gusta bromear diciendo que saldremos del Bernabeu con aspecto de Princesas pero que llegaremos a Ulan Bator más bien con aspecto de Nómadas.
En cuanto al equipo, lo formamos las dos Princesas, nuestra querida Priscilla y toda la gente que nos está apoyando en nuestra aventura.
AO. Según los organizadores del Mongol Rally son 13.000 Km., durante 3 semanas superando inclemencias de todo tipo ¿Cómo se prepara uno para vivir esto?
PN. Pues con mariposillas en el estómago, con mucha filosofía y sabiendo que nos esperan todo tipo de aventuras, pero que, con un poco de suerte, incluso aquellos momentos en los que estemos a punto de arrepentirnos de todo, se terminarán convirtiendo en anécdotas que contaremos muertas de risa cuando volvamos.
Y, cómo no, también llevando buena música, una caja de puros, cámara y ordenador, algún buen libro, un cuadernito para escribir y la mejor compañía para poder reír y compartir tanta aventura. Sólo de pensarlo ya tenemos ese nudo en el estómago de emoción ante lo desconocido, de impaciencia por vivir todas las aventuras que nos esperan.
AO. ¿Es la primera vez que participáis en proyectos benéficos como éste?
PA. Sí y no. Este es un proyecto único por la mezcla tan especial de solidaridad con aventura y por ser un rally, pero sí que he tenido experiencias similares.
Por ejemplo, llevo 10 años ayudando a unos misioneros en Turkana, una zona desértica en la frontera entre Kenia, Sudán y Etiopía. Con ellos recorro el desierto durante días sentada en la parte trasera de una pick-up cubierta de polvo, picaduras y chichones visitando poblados nómadas para entender sus necesidades y luego elaborar proyectos para construir de presas, escuelas y dispensarios. A pesar de ser una experiencia en teoría dura y en zona de conflicto, me siento muy cómoda y me encanta volver cada año y sacar la nómada que llevo dentro. Espero que Turkana sea un buen entrenamiento para lo que me espera en el camino a Mongolia. Ya os contaré.
JD. Para mi este es el primer proyecto en el que participo que combina solidaridad y aventura. He colaborado con varias ONG’s pero ninguna me ha exigido subirme a un “cochecito” y cruzarme parte del planeta…. En realidad los únicos proyectos solidarios que requirieron esfuerzo físico tuvieron lugar cuando viví en Estados Unidos como por ejemplo preparar un terreno para parque infantil en una zona marginal de una gran ciudad. Sin embargo si que he practicado desde muy pequeña varios deportes de riesgo desde la escalada hasta volar en ultraligero.
AO. Queremos hacernos una idea del contraste que vais a vivir ¿Cómo es vuestra vida diaria?¿A qué os dedicáis?
PA. Pues una vida muy diferente a la que vamos a vivir durante el rally. Trabajo en Calyon, el banco de inversión del grupo Credit Agricole, asesorando en fusiones y adquisiciones de empresas. Casi toda mi experiencia profesional es muy financiera, primero en la City de Londres y ahora en Madrid. También me interesa todo lo relacionado con emprendedores y en mi tiempo libre apoyo varias iniciativas empresariales como inversora privada y a través del HUB Madrid para innovadores sociales.
Esto no sé si debería confesarlo pero ahí va: también soy muy empollona. Ahora mismo estudio un doctorado en finanzas, pero antes estudié un MBA en EEUU y tres carreras universitarias.
Pero, lo que creo que más me caracteriza es mi pasión por disfrutar de la vida. Me gusta salir con amigos, bailar, conocer gente, me encanta viajar a lugares remotos y la fotografía, compartir experiencias y disfrutar con la gente que sabe apreciar la vida. Lo más excéntrico… no sé, pues que practico kickboxing y que me gusta fumar puros!
Digamos que mi vida tiene varias patas, muy diferentes pero igualmente importantes. Me encanta mi trabajo, las finanzas, el mundo empresarial y los emprendedores. Pero también es fundamental para mí la “pata solidaria y aventurera”. Si no pudiera colgarme una mochila y desaparecer en cualquier lugar de Asia de vez en cuando, pasar tiempo ayudando en Turkana, Bolivia o donde sea, el resto de mí no tendría sentido.
JD. Mi experiencia profesional también es bastante financiera. Comencé en auditoría y consultoría en KPMG y Arthur Andersen (ahora Deloitte) principalmente en el sector de telecomunicaciones. Trabajé como Directora Financiera y posteriormente de Ventas en un par de compañías relacionadas con dicha industria y ahora estoy en Telefónica, en Movistar, coordinando iniciativas estratégicas. Mi vida diaria no es aburrida en absoluto ya que por mi trabajo tengo que relacionarme con un montón de gente y eso siempre aporta muchísimo y disfruto un montón, pero sí es cierto que tengo una vida sumamente cómoda que no tiene nada que ver con lo que viviré en esta prueba, “maldurmiendo” en tienda o en el coche, sin lugares con agua corriente donde descansar a partir de Ucrania, haciendo un esfuerzo físico de más de doce horas diarias, soportando temperaturas extremas…. Haber practicado deportes de riesgo o haber dormido a la intemperie ocasionalmente no es lo mismo que vivir de esta manera durante las cuatro semanas que estaremos fuera.
Mi trabajo es importante para mí pero soy de los que opinan que a este mundo hemos venido a jugar y a disfrutar y mi pasión son las personas. Conocer gente nueva constantemente y mantener a mis amigos de toda la vida es lo que más me satisface y espero encontrarme con gente estupenda en esta aventura.
AO. Y vuestro vehículo, un Suzuki SJ413 long body del 93, llamado “Priscilla”, ¿lo veis como ganador?¿qué ventajas os puede aportar en este rally?
PN. Por suerte no se trata de un rally competitivo, así que no buscamos ganar, sino llevar a Priscilla en el mejor estado posible a Ulan Bator para que pueda servir durante muchos años al orfanato al que se donará. Si nos concentráramos en ganar, nos perderíamos gran parte de la experiencia. Van a ser semanas muy duras, no tiene mucho sentido añadirle el estrés de querer llegar las primeras.
Elegimos a Priscilla, un Suziki Samurai SJ413 long body, por su sencillez y dureza. Parece casi como un reflejo del espíritu del rally. Necesitábamos un coche fácil de reparar, tanto durante el rally como una vez entregado en el destino, para que puedan seguir utilizándolo muchos años. Y que estuviera más o menos en la cilindrada exigida de 1.000cc, lo cual no es fácil para un 4×4.
La idea de que fuera long body es porque probablemente pasaremos muchas noches en el coche y ese espacio extra nos va a venir muy bien…
AO. Hablemos de comunicaciones…vuestro equipo ya tiene un blog, propio ¿pero cómo pensáis mantener informados a vuestros fans?
PN. Eso de fans… suena a broma. No tenemos fans pero sí que tenemos a nuestras familias, que se preocupan mucho por nosotras, y un montón de amigos que nos están apoyando en toda esta historia y con quienes nos gustaría compartir nuestro rally casi en tiempo real.
Así que decidimos utilizar el blog Nomad Princesses para compartir la aventura. Esperamos, con ayuda de algún patrocinador, llevar un teléfono satélite para poder dar nuestra posición al menos una vez al día y, si podemos, para transmitir tanto nuestro blog como fotografías. Esperamos tener muchas fotos y anécdotas que enviar.
AO. En el caso de averías…¿Alguna de vosotras esta especializada en este aspecto?¿Hace falta conocer “a fondo” a Priscilla o podéis pedir ayuda durante el recorrido?
PN. En caso de avería, la primera reacción será cerrar los ojos, contar hasta 10 y pensar “por favor, dime que esto no nos está pasando”.
Pero, por si al abrirlos, Priscilla sigue estando envuelta en humo negro, se niega a arrancar o algo por el estilo, vamos a hacer un curso básico de mecánica para aprender a reparar lo que se pueda en ruta.
La verdad es que, siendo prácticas, si tenemos una avería en alguna ciudad o pueblo con talleres, pondremos a Priscilla en manos expertas. Y, si nos quedamos tiradas en mitad de la nada y el problema es grave, por más que sepamos lo que le pasa, no podremos repararlo solas…
También tenemos amigos en otros equipos que saben algo más de mecánica y ojalá estén cerca cuando tengamos problemas, pero nunca se puede confiar en eso porque las comunicaciones serán muy difíciles fuera de Europa.